Como invertir

Una vez visto en el anterior artículo Como empezar a Invertir por qué empezar a invertir, y que la opción más rentable a largo plazo es la renta variable. La pregunta natural es,

¿cómo empezar?

Si carecemos de formación económica suficiente, la opción más lógica puede parecer externalizar la gestión de nuestro capital a un profesional; en este sentido, existen multitud de empresas que se dedican a la gestión patrimonial, tanto específicamente de renta variable, como en otro tipo de activos.

Las opciones de gestión, a grandes rasgos, pueden clasificarse en tres categorías:

Gestión activa por parte de terceros y Gestión pasiva

  • Gestión activa por parte de terceros: Un gestor realiza una asignación de capital discrecional en distintos activos, de acuerdo a su criterio y estrategia de inversión. Típicamente, a cambio de dicha gestión, cobran una comisión de mantenimiento (un porcentaje fijo sobre el total de activos gestionados) y una comisión de éxito (porcentaje sobre los beneficios). Estos gastos y comisiones se restan de la rentabilidad final del inversor.La estrategia de inversión se engloba dentro de la categoría de estrategias cóncavas, que consisten en la creencia de que es posible distinguir las mejores acciones, e invertir en estas, de forma que se obtendrán rentabilidades superiores a la media.
  • Gestión pasiva: Un gestor invierte en una representación completa de un mercado (llamados índices), ponderando las distintas empresas que lo conforman (típicamente, según su peso en dicho mercado). Existen índices para una gran variedad de mercados (e.g. bolsa americana, europea, mundial, mercados emergentes…). La idea que hay detrás de estos índices es que, a grandes rasgos, evolucionan en consonancia con la economía que representan; por ejemplo, con un índice sobre la bolsa americana, esperaríamos que el rendimiento obtenido vaya en consonancia con el de la economía de USA.

Sus gastos y comisiones acostumbran a ser muy bajos. Especialmente comparados con los fondos de gestión activa, de forma que la rentabilidad para el inversor casi no se ve minorada.

La estrategia de inversión se engloba dentro de la categoría de estrategias convexas, que consisten en la creencia de que no es posible distinguir las mejores acciones, y la mejor solución es invertir en una representación ponderada de la totalidad del mercado, de forma que aseguramos captar el rendimiento de las mejores (y también de las peores). No poner todos los huevos en la misma cesta.

Gestión activa propia

  • Gestión activa propia:Misma filosofía que la gestión activa por parte de terceros, pero hecha por el propio inversor, de forma que los costes se reducen a las comisiones del propio bróker sobre la operativa realizada. Requiere un mayor conocimiento de las empresas y de la mecánica de la operativa.

¿Cuál es la opción que más nos conviene?

A continuación se incluye una tabla que compara la rentabilidad obtenida en los fondos de gestión activa vs gestión pasiva en distintos horizontes temporales. Como se puede observar, a lo largo de 5 años, únicamente un 15% de los fondos de gestión activa supera la rentabilidad de los índices pero, si alargamos el horizonte hasta los 15 años.

El resultado es más contundente: el 95% de los fondos de gestión activa no superan a su índice de referencia (en realidad, el porcentaje es mayor, puesto que muchos fondos ni siquiera llegan a la marca de 15 años de vida).

Existe una fuerte tendencia en la actualidad, por la que cada vez más inversores eligen la gestión pasiva para la inversión de su capital.

En realidad, la comparativa de la rentabilidad entre fondos de gestión activa vs pasiva, con una conclusión tan aplastante, encierra un matiz. Los resultados se comparan TRAS comisiones y gastos (mucho mayores para la gestión activa); sin tenerlos en cuenta, los resultados son muy distintos, y se demuestra posible superar la rentabilidad del índice a largo plazo. Aunque estas comisiones son indisociables de los fondos de gestión activa, un inversor particular, gestionando su propio patrimonio, al estar exento de la mayoría de costes, sí podría, en teoría, obtener resultados significativamente mejores que los del índice.

Y… ¿Qué rentabilidad podemos esperar?

La frase más repetida en todos los folletos de información de cualquier fondo es que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Más allá de la cobertura legal que proporciona, encierra. Únicamente podemos centrarnos en cómo se han comportado en el pasado las distintas opciones. Históricamente, la rentabilidad del S&P500 (índice más representativo de la economía americana, y tomado casi siempre como benchmark) ha sido del 8% de media.

En el caso de la gestión activa por parte de terceros, deberíamos restar un par de puntos porcentuales de esta rentabilidad (6% de media).

Como conclusión, para un inversor novel, sin conocimiento económico suficiente para llevar a cabo su propio análisis y gestión de cartera.

La mejor opción se encuentra en los fondos de gestión pasiva, que le garantizan el retorno del mercado, y son muy eficientes desde un punto de vista fiscal y de costes y comisiones.

Autor: Albert Millan

¡Sígueme en Twitter! www.twitter.com/albertrjf

Photo by JESHOOTS.COM on Unsplash

Esta web utiliza cookies, puede ver aquí la Política de Cookies